Hoy en día, correr (o el running) está de moda, parece facilísimo y te llama mucho la atención pero no te decides a calzarte las zapatillas. Puede que incluso sea peor. Puede ser que sí te hayas atrevido, pero sólo hayas durado un día o dos porque has acabado reventado, con ampollas en los pies y encima al día siguiente en vez de sentirte mejor como todo el mundo dice, parecía que te había pasado un camión por encima. Yo te voy a contar que no todo es tan bonito como la gente lo pinta, pero no pares de leer hasta el final eh? 🙂

La realidad es que muy pocas personas tienen la capacidad de empezar corriendo 10 km del tirón, disfrutando de los kilómetros y teniendo la piel de los pies como el culito de un bebé y con la manicura francesa intacta en las uñas jaja.

Yo empecé combinando andar con correr, hasta que pude correr del tirón 2 o 3km e ir aumentando distancias. Cuando pude correr varios kilómetros tenía que meter los pies en agua caliente con sal en cuanto llegaba y me duchaba, y me salían unas ampollas casi más grandes que mis dedos. Se pierden uñas y los pies no son la parte más bonita de tu cuerpo.

En mi caso no siempre me apetece correr. De hecho, el número de veces que no me apetece salir desequilibra la balanza.

Aunque te guste correr, se requiere SACRIFICIO Y FUERZA DE VOLUNTAD. A todos nos gusta quedarnos un ratito más en la cama, o tomarnos la copita después de cenar un sábado, pero si tienes alguna carrera en mente o tienes que madrugar para entrenar, eso no lo puedes hacer.

Pero hay algo que hace que todo eso que no hacemos merezca la pena y es el sentimiento de SUPERACIÓN que creamos nosotros mismos.

Esa sensación cada vez que salimos a correr aunque no nos apetece, cuando nos salen unas series que te cagas, o cuando por el contrario, no nos salen tan bien pero a pesar de ello seguimos y no tiramos la toalla. Lo que se siente cuando acabas una carrera, cuando mejoras el tiempo, o cuando haces un número de kilómetros que nunca antes habías hecho. Las amistades que conoces gracias al running, los lazos que creas y compartir afición. ESO es lo que a mí me ha ENGANCHADO. Claro que al principio cuesta, pero no sólo a ti, a todos.

En mi caso, tener un novio que es entrenador me ha dado el empujón, pero yo soy la que me pongo mis propios retos y cada vez que los cumplo pienso: ¡¡¡OLÉ YO!!!

Después de todo lo anterior, puedo decirte que tras tres años corriendo, apenas me salen ampollas, he corrido muchas medias maratones, muchas carreras de 10km (casi una por semana) y hasta un maratón!! Y me siento genial.

Los comienzos siempre son difíciles pero muchas veces merecen la pena. Si he escrito estas líneas es porque sé de algunas personas a las que les llama la atención correr y lo han intentado pero en seguida lo dejan. No te rindas a la primera porque ya te digo yo, que cuesta y que no es fácil, y no sólo correr, muchos deportes y otras cosas más.

Así que ya sabes el dicho, quién algo quiere… 😉

Y tú, ¿qué es lo que quieres?

Un abrazo,

Rebeca

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